Liga Atlética Interuniversitaria · mayo 2026
Profesor Carlos Alfonso Guzmán Colón
En el verano de 2009, Javier Culson subió al podio del Campeonato Mundial de Berlín. En algún lugar de Puerto Rico, José Figueroa tenía cuatro o cinco años y la euforia de sus hermanas con el atletismo lo contagió en su psiquis. Dieciséis años después, Figueroa compite en la Liga Atlética Interuniversitaria con 44.49 segundos en los 400 metros y 20.06 en los 200 metros, las marcas con puntuaciones (IAAF Score) superadas por los mejores atletas que el sistema puertorriqueño ha reconocido históricamente como señales de potencial olímpico.

No es coincidencia. Es el sistema de financiamiento de los atletas (2001).
Los números de Figueroa en la LAI son concretos: 1,215 puntos en los 400 metros, 1,211 en el 200, con participación en los relevos 4X100 m y 4X400 m. A los 21 años, ese perfil, el cuatrocentista cuya base de velocidad está en los 200 metros, es exactamente el que ha producido finalistas olímpicos en la región desde la pista corta.
Cuatro estudios de caso lo documentan. Culson pasó del sistema universitario con 48.9 en 400 metros vallas (1180 puntos) en el 2008 al podio mundial en menos de dos años con financiamiento continuo: bronce olímpico en Londres 2012, primera medalla olímpica en pista para Puerto Rico. Ryan Sánchez corrió 1:44.82 en los 800 metros desde la LAI para 1160 puntos, medalla de bronce en Panamericanos Lima 2019, y llegó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Jasmine Camacho-Quinn ganó dos títulos NCAA en Kentucky, debutó olímpica en Río 2016 siendo universitaria, y tres años después de graduarse ganó el oro en Tokio 2021 con récord olímpico, y en París 2024 regresó al podio con su segunda medalla olímpica. Ayden Owens-Delerme, tres veces campeón NCAA en decatlón, terminó noveno en París 2024 y ganó la plata en los Mundiales de Tokio 2025, el tercer puertorriqueño en ganar medalla en un Campeonato Mundial.

El patrón es idéntico sin necesidad de algoritmos en los cuatro casos: formación universitaria competitiva, marcas de clase élite y un período de dos a cinco años de transición posuniversitaria donde el financiamiento institucional determina si el talento llega al podio o desaparece.
Ese financiamiento tiene nombre y fecha. La Ley Núm. 119 de 2001, impulsada por el secretario Georgie Rosario con el respaldo del presidente del COPUR Héctor Cardona, creó el Fondo para el Desarrollo del Atleta Puertorriqueño de Alto Rendimiento a Tiempo Completo con $2.2 millones anuales garantizados. La Ley Orgánica del DRD de 2004 amplió el sistema. David Bernier, como secretario del DRD y luego presidente del COPUR, expandió los criterios de elegibilidad para incluir a atletas de segunda generación, decisión sin la cual Camacho-Quinn y Owens-Delerme no habrían competido bajo nuestra bandera; y José Enrique Arrarás, presidente de FAPUR desde 1999 y comisionado de la LAI del 2002 al 2018, fue el eslabón que convirtió esa legislación en competencia real en la pista durante los dieciséis años que formaron a esta generación.
Los frutos de la Ley 119 tardaron ocho años en aparecer con Culson, veinte con Camacho-Quinn, veinticuatro con Owens-Delerme. No es que la inversión tardó. Es que el deporte de alto rendimiento tiene horizonte generacional de 8-12 años.
Figueroa es la segunda generación de esa política pública. Creció mientras el sistema construía sus primeros campeones. Ahora tiene 21 años, marcas de clase olímpica, y una ventana que comienza en los Juegos CAC de Santo Domingo 2026 y se abre hacia Los Ángeles 2028 cuando tenga 23, la misma edad que Owens-Delerme en su primer ciclo olímpico.
Berlín 2009 produjo a Culson. Tokio 2021 llevó a Camacho-Quinn al oro — y París 2024 la confirmó de regreso al podio con bronce. Los Ángeles 2028 puede producir a Figueroa junto a Owens-Delerme: una dupla puertorriqueña en el olimpo. La diferencia entre las tres frases no es el talento — ese ya está documentado. Es que las dos primeras ocurrieron. La tercera todavía depende de lo que hagamos hoy con ampliar los programas de financiamiento de los atletas y aumentar los apoyos al entrenamiento del deporte de alto rendimiento.