A los 18 años, el entrenador de judo de la UPR de Río Piedras recibió la llamada que le cambió la vida
El reflejo cultural del padre ha estado históricamente asociado al rol de proveedor más que al de cuidador. Sin embargo, esta visión está cambiando. Hoy se ven padres más presentes en la crianza, padres que asumen tareas de cuidado antes consideradas “maternas” y padres estudiantes-atletas, como los de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), que equilibran estudio, deporte y paternidad con una responsabilidad que redefine el concepto de presencia.
Surgen así modelos paternales que impulsan esta transformación hacia una paternidad activa, padre presente y crianza compartida. Son historias que ayudan a que la palabra padre recupere contenido emocional y cotidiano, no solo legal.
El entrenador en jefe del equipo de judo y medallista en la LAI entre 1996 y 2000, Carlos Santiago Alicea, es uno de esos ejemplos.
Su historia comienza en 1996, a los 18 años y en su segundo semestre del bachillerato en Educación Física en la Universidad de Puerto Rico (UPR) de Río Piedras, cuando recibió una llamada en el departamento de Estudios Generales que le cambió la vida: iba a ser papá.

“Fue una sensación multisensorial. Muchas sensaciones de emociones encontradas. Tenía el sueño de ser atleta olímpico. Estaba empezando a estudiar, lo cual era una transición nueva para mí. Conviví un tiempo con la que fue mi pareja. No resultó. Seguimos como personas adultas cuidando a la bebé”.
Así describe el momento en que supo que sería padre de Karely Emminet Santiago Rosa, quien hoy, a sus 29 años, tiene un bachillerato en Psicología Interdisciplinaria de la Universidad Albizu y se prepara para comenzar un posgrado en Irlanda este agosto.
El medallista universitario en judo, lucha olímpica y levantamiento de pesas contrastó su contexto de crianza con el presente. Según él, en su época no existían “influencers” ni redes sociales que le dijeran “¡tranquilo, todo va a salir bien!” ni un manual que le explicara cómo criar una hija mientras entrenaba, estudiaba y trabajaba para cumplir con las responsabilidades.

Además de ser olímpico en Sídney 2000, medallista internacional, entrenador, maestro de educación física, miembro representante de la World Olympians Association ante el Comité Olímpico Internacional y padre, también es hijo. Un rol en el que la paternidad lo ha preparado para enfrentar los retos que ha vivido como cuidador de sus padres.
“Todos los roles tienen desafíos”, explica.
“Para las personas que no lo saben, mi mamá sufrió un derrame, tiene demencia y está encamada. En el momento pico de la condición vivía conmigo y otros días con mis hermanas. Mi papá también estuvo un periodo con nosotros. Él murió a los 91 años. Aquí no hay manual que te guíe como pasa con ser padre, pero la experiencia te ayuda cuando hay que cambiar los pañales, cuidarlos, tomar decisiones en familia y lo rápido que cambia la vida”, contó con un tono amoroso y delicado su experiencia de cuidado que comparte hombro a hombro con sus hermanas.
Varios estudiantes-atletas de la LAI también son padres. ¿Alguna vez sentiste que tenías que elegir entre el deporte, la educación o la familia? ¿Cómo manejaste ese balance?
“Lo pensé”, admitió.
“Tú no puedes apagar a un hijo y guardarlo en un clóset. No fue planificado. Pero te puedo decir que es el mejor proyecto de vida que le puede ocurrir a una persona, te lo digo por mi experiencia. Aunque tenía muchos compromisos y proyectos cuando nació mi hija, no dejé ninguna meta en el aire. Terminé de estudiar, competí en la LAI en tres deportes, fui a los Juegos Olímpicos y soy un profesional. Un hijo cambia la vida, porque ese miedo que te puede dar al traer un hijo al mundo se borra en el momento en que empiezas a criar”, contestó el papá de Karely.
En la actualidad, los medios reseñan investigaciones que reflejan el miedo de los jóvenes a procrear, por razones como el contexto social del país, la sostenibilidad económica o la incertidumbre sobre qué significa criar en tiempos de inteligencia artificial.

Ante estas inquietudes, Carlos respondió con una cita del compositor argentino Facundo Cabral: “El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso; una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que constituyen la vida”.
En el Día de los Padres, el entrenador de judo de la UPR de Río Piedras alienta a los estudiante-atletas de la LAI que son padres y madres a que sigan asumiendo su rol con mucho amor.
“Cuando sus hijos crezcan, verán las fotos, los despedirán en el aeropuerto cuando vayan a competir y tendrán conversaciones valiosas de la vida que llenan el corazón”, concluyó Santiago Alicea.
97 años formando líderes con pasión
La Liga Atlética Interuniversitaria fue fundada en 1929. Actualmente, está integrada por 17 instituciones.
De ellas, 10 pertenecen al sistema educativo público, representados por los recintos de Carolina, Río Piedras, Bayamón, Arecibo, Aguadilla, Mayagüez, Ponce, Humacao, Utuado y Cayey de la UPR.
Completan el grupo, las universidades del sistema educativo privado: Universidad del Sagrado Corazón, Universidad Interamericana, Universidad Central de Bayamón, Caribbean University, Pontificia Universidad Católica, la Universidad Politécnica de Puerto Rico y la Universidad Ana G. Méndez. La matrícula de estudiantes-atletas ronda los 4,000 entre todos los centros docentes.
Para la actualización de la información de la Liga Atlética Interuniversitaria pueden acceder a https://laipr.org y las redes sociales de Facebook e Instagram.