Su cuarto lugar es significado de una era deportiva para la universidad
(Por Germán Rohena | Estudiante de la UPR de Río Piedras) – La arena de Pase Litoral “Shorty” Castro en Mayagüez no solo fue escenario de la definición de medallas en el voleibol de playa de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), sino también del nacimiento de una nueva historia para las Jaguares Universidad de Puerto Rico, recinto de Carolina (UPR Carolina). En un torneo donde cada punto se disputó al límite, las Jaguares lograron lo que nunca antes, clasificar por primera vez a una semifinal, finalizando en la honrosa cuarta posición del torneo.
Aunque el resultado final no les permitió subir al podio, la actuación de la dupla compuesta por Adriana Ferrer y Alonssa Suero dejó una huella que va más allá de cualquier marcador. Fue un torneo que redefinió los límites del programa y validó años de esfuerzo.
“Más allá de que llegamos cuartas, sigue siendo un logro… nunca habíamos pasado a una semifinal”, expresó Ferrer, quien disputó su último torneo universitario. “Para mí es cerrar con broche de oro, porque lo dimos todo”.
El momento en que todo comenzó a sentirse real llegó en uno de los partidos más importantes del torneo. “Lo empezamos a sentir cuando le ganamos a UAGM (Universidad Ana G. Méndez). Ahí fue que nos lo empezamos a creer”, añadió Ferrer, recordando el juego que les abrió las puertas a la historia, y de igual forma recalcando el alto nivel de competencia de las Taínas.
Por otro lado, para Suero, esa confianza también se construyó desde antes. “Cuando vimos los cruces, sabíamos que había oportunidad. Ya habíamos jugado con muchas de las parejas y sentimos que podíamos llegar a semifinales”, explicó.
Detrás de ese logro hay una historia de sacrificio constante. Ambas jugadoras llevan tres años desarrollándose como dupla, enfrentando no solo los retos deportivos, sino también académicos y personales. “Desde agosto estamos entrenando todos los días… Nuestro coach está ahí montando y quitando mallas, siempre presente”, contó la estudiante-atleta de último año.

Por su parte, Alonssa resaltó el nivel de compromiso necesario para competir al más alto nivel: “Estudiamos ciencias, trabajamos y aun así sacamos tiempo para entrenar todos los días. Todo ese sacrificio se dejó ver en cancha”.
Ese esfuerzo se reflejó en su capacidad de competir de tú a tú hasta el final, incluso en los momentos más exigentes del torneo. “Se nota nuestro esfuerzo, todo lo que hemos practicado y los sacrificios”, afirmó Suero.
Mientras que Ferrer destacó el vínculo que construyeron dentro y fuera de la arena: “Mi compañera es como una hermanita. Siempre nos damos ánimo, nunca nos soltamos”.
Desde la línea lateral, el dirigente Rafael del Valle observaba más que un partido, veía el resultado de un proceso que ha ido construyéndose con paciencia y disciplina. “Jugaron un poco nerviosas porque se conocen, esos nervios aparecen, pero aun así competimos”, explicó el veterano entrenador, quien cuenta con más de 40 años de experiencia en el voleibol.
Para Del Valle, este logro representa una evolución clara del programa. “Hace dos años nos eliminaron el sábado, este año estamos entre los primeros cuatro… y el año que viene estamos en el campeonato”, afirmó.

El Jaguar también resaltó el significado emocional del grupo que ha liderado. “Son hijas mías todas”, expresó, haciendo referencia al vínculo que mantiene con sus jugadoras, incluyendo aquellas que ha ayudado a desarrollar desde sus inicios en la modalidad de playa. “Este grupo llevó a Carolina a una etapa histórica, y esto es solo el comienzo”.
El entrenador no duda en el rumbo del equipo. “Vamos subiendo poco a poco. Este torneo nos deja claro que estamos en el camino correcto”, señaló.
Su mensaje para sus jugadoras fue claro tras el partido: “Que sigan trabajando. Hay torneos de verano, seguimos entrenando todo el tiempo… nosotros no paramos, estamos full time en la playa”.
Para Ferrer, este torneo marca el cierre de su etapa como estudiante-atleta con un significado especial. “Me llena de orgullo haber logrado esto. Es mi último año y me llevaré este momento para siempre”, expresó. A su vez, dejó un mensaje para la próxima generación de Jaguares: “Que lo disfruten, que lo den todo. Estar aquí representando a la universidad es una oportunidad que hay que aprovechar”.
Mientras tanto, Alonssa asume ahora el reto de continuar el legado que ambas comenzaron. “No va a ser lo mismo porque llevamos tres años jugando juntas, pero vamos a seguir entrenando fuerte y dando lo mejor”, aseguró. Su mentalidad refleja el espíritu de este equipo, resiliencia, trabajo y visión a futuro. “Nunca quitarse. Siempre hay oportunidad de ir más allá”, afirmó.
La UPR de Carolina no se llevó una medalla, pero sí algo que puede marcar el rumbo de los próximos años: la certeza de que ya no son sorpresa, sino contendientes reales. En la arena de Mayagüez no solo compitieron; hicieron historia.
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97 años formando líderes con pasión
La Liga Atlética Interuniversitaria fue fundada en 1929. Actualmente, está integrada por 17 instituciones.
De las cuales, 10 son del sistema educativo público, representados por los recintos de Carolina, Río Piedras, Bayamón, Arecibo, Aguadilla, Mayagüez, Ponce, Humacao, Utuado y Cayey de la UPR.
Completan el grupo, las universidades del sistema educativo privado: Universidad del Sagrado Corazón, Universidad Interamericana, Universidad Central de Bayamón, Caribbean University, Pontificia Universidad Católica, la Universidad Politécnica de Puerto Rico y la Universidad Ana G. Méndez. La matrícula de estudiantes-atletas ronda los 4,000 entre todos los centros docentes.